Alguna vez dije que los barcos son el único medio de transporte que me transmite inseguridad. Pese a no viajar nunca en uno, tengo mis razones. El mar, esa incontable cantidad de agua, responsable de nuestra vitalidad, y culpable de alguna vez lo que fuera fatalidad. Agua tan destructiva como necesaria. Pienso y formulo con creces la idea del recurso del futuro, de además de todo, el objeto de deseo y discordia en el futuro. Pero, si nuestro cuerpo está hecho de agua, cuánto vale nuestra vida?
En el agua arrojé una botella con tu nombre. La corriente arrastró tu nombre y nuestro amor...
-En el agua te juré eternidad-
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